(María Beatriz Parilli) Debido a la insuficiencia de créditos e insumos, este año continuará la recesión en la producción de café, ya que una vez más se perdió la oportunidad de frenar la caída, pese a que a principios de este 2012 el Gobierno nacional se comprometió a que al sector no le faltarían los recursos.
En la cosecha pasada, se produjeron alrededor de 800 mil quintales de café y a principios de este año, los caficultores plantearon la posibilidad de frenar la caída siempre que se implementasen políticas adecuadas en materia de recursos.
Sin embargo, la ausencia de atención al sector hizo que se perdiera la oportunidad de por lo menos llegar a recoger 1 millón 200 mil quintales, según el director del rubro café de Fedeagro, Pedro Vicente Pérez, quien calcula que para la venidera cosecha 2012-2013 apenas se produzcan 900 mil quintales.
Con base a las estadísticas de la Organización Internacional del Café -que apuntan que en Venezuela, el consumo nacional se abastece con 1 millón 850 mil quintales- Pérez señaló que nuevamente se tendrán que importar alrededor de 1 millón de qq para suplir el faltante.
La promesa incumplida de incentivar la producción mediante la entrega de recursos a tiempo, acentúa la ya crítica situación económica que atraviesa la actividad, cuya caída comenzó hace 15 años, “más tiempo de lo que inclusive tiene este Gobierno, pero que se aceleró con esta administración”, afirmó el caficultor.
“Nosotros teníamos 200 años siendo exportadores hasta hace unos 7 años, debido a dos hechos que produjeron la caída del rubro: en 1999 con la crisis mundial de los precios del café, ya que hubo mucha producción y cuando hay excesiva oferta los precios bajan, y luego, en el 2003 cuando el Gobierno empieza a introducir controles de precios tan exagerados que desde ese entonces empezamos a trabajar a pérdida”, refirió.
Nunca
Tras estos hechos de notorio peso en la caficultura, los productores -caracterizados por su arraigo al cultivo- han venido vendiendo su cosecha por debajo de lo que les costaba producirla y al no generar ingresos suficientes, fue decayendo el manejo agronómico de la planta y, en consecuencia, los rendimientos.
Dentro de todo este escenario, este año surge la ausencia de recursos. “Nunca en la historia y en la vida del caficultor, ha habido una escasez de insumos como la que tenemos ahora. En el 2011 existía el mismo problema con Agropatria, pero ahorita es que no hay nada y lo que se encuentra en las agrotiendas de Biscucuy -por ejemplo- no te lo venden porque son para los que tienen créditos, pero resulta que tampoco hay financiamiento”, observó.
Para el directivo de Fedeagro, los funcionarios del Gobierno pretenden aparentar ante el mundo que tienen insumos, lo que es mentira y no sólo ocurre en Agropatria sino en otras casas comerciales, donde es notable el déficit de los productos agrícolas, los cuales no están disponibles “ni para los agricultores que simpatizan con el oficialismo, mientras que en financiamiento lo poco que se ha entregado ha sido a través de los consejos comunales”.
2 millones
Pese al alerta de los agricultores de que desaparezca la actividad, las garantías de reactivar la producción por parte del Ejecutivo no han sido de hechos, sino de palabras. Pérez cree que esto se debe a que el Ministerio de Agricultura y Tierras tiene una visión cerealera y pocos expertos en el área de la caficultura.
Según el dirigente gremial, hasta el año pasado el Ejecutivo nacional había gastado más de 2 millones de bolívares en el sector, lo que indica que el problema obedece a la implementación de políticas inadecuadas. “Ellos querían triplicar la producción, pero resulta que estamos cosechando la mitad de lo que producíamos antes”.
Problema social
La caída de la producción no sólo ha afectado a los consumidores, cuyas necesidades se abastecen con importaciones de café de mala calidad, sino a los 120 municipios cafetaleros del país, donde la dinámica comercial que depende de la actividad ha ido mermando y los caficultores han tenido que asumir la mano de obra, porque sus ingresos no le dan para pago del personal, de acuerdo a lo manifestado por el directivo de Fedeagro.
“Todo esto se está traduciendo en un problema social porque la gente está abandonando las montañas y zonas altas donde se produce café, para irse a los pueblos en los que montan sus ranchitos y viven en condiciones marginales -sin servicios de agua, electricidad y cloacas adecuados- que antes no se veían en estos sitios”, agregó Pedro Vicente Pérez.



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