Invierno arrasa, inunda y quita agua y luz en zonas del Litoral







Maquinarias arrasadas, extensas zonas inundadas, deslizamientos, casas caídas y falta de agua y energía eléctrica son algunos estragos de las lluvias que caen desde el pasado fin de semana y que afectan a poblaciones de las provincias de Manabí, Esmeraldas Guayas y Santa Elena.

Hasta el momento no hay un balance de las pérdidas, mientras que los damnificados temen que por las aguas represadas se multipliquen las enfermedades y piden la reubicación de sus viviendas.

La provincia más golpeada es Manabí, cuyos males quedan en evidencia cada vez que se presenta la etapa invernal. Más de 15 horas de lluvias provocaron ayer la crecida de los afluentes del río Chone y principalmente el Río Grande que arrastró seis maquinarias de la obra Proyecto Propósito Múltiple Chone y obligó a la evacuación del personal del campamento ante el riesgo que representaba para la pequeña represa en el sector.

Pasadas las 14:00, el nivel de las aguas descendió. Mientras, la ciudad de Chone se inundó en un 40% y el agua alcanzó una altura de entre 20 y 50 cm.

El domingo, durante 10 horas, Portoviejo no tuvo agua, pues en la planta de Cuatro Esquinas colapsó el área de tratamiento al recibir agua cruda en niveles que superaban los 9.000 NTU (niveles de turbiedad).

Según Íder Moreno, gerente de la Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Portoviejo (Epmapap), indicó que si persisten las lluvias las suspensiones de agua serán reiterativas. “El domingo se suspendió la entrega por el alto nivel de turbiedad que se captó en la presa Salazar Barragán y por la palizada que se detectó en el canal de riego de Cuatro Esquinas”, sostuvo.

Mientras, en zonas periféricas como Estancia Vieja, El Limón y El Naranjo, en la ruta a Santa Ana, varias casas resultaron inundadas y en ciudadelas anexas a la parroquia Francisco Pacheco el sistema de alcantarillado colapsó y los residuos se esparcían por las calles.

Hasta ayer se había registrado en Portoviejo la caída de 93,3 mm de lluvias entre el domingo y lunes y se espera en las próximas 48 horas lloviznas y cielo parcialmente nublado, según Leodán Arteaga, encargado de la oficina del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) en esta ciudad.

Ayer en la mañana se produjeron deslizamientos a la altura del cerro Junín, en la ruta Pimpiguasí-Junín, donde maquinaria de la empresa Equitesa retiraba el material desprendido.

Los problemas también se percibían en el cantón Sucre. Galo Chica, concejal, dijo que la ruta San Bartolo-Charapotó se volvió intransitable tras la fuerte lluvia del domingo.

Hasta ayer en la tarde no se había restablecido el fluido eléctrico que desde las 15:00 del domingo se suspendió en la parroquia La Pila del cantón Montecristi, denunció Neptalí Santana, presidente de la junta parroquial de este sitio ubicado en la ruta Montecristi-Jipijapa. Atribuyó el problema a la fuerte lluvia y lamentó que los representantes de la Corporación Nacional de Electricidad no solucionen el inconveniente.

En tanto que la lluvia que soportó Manta desde el viernes en la noche hasta la mañana de ayer, nuevamente puso en evidencia la cantidad de zonas en riesgos, por lo que ya se analiza reubicar a cien familias más en el plan habitacional Sí Vivienda del Municipio local.

David Loor, director de desarrollo comunitario del Cabildo, dijo que a las tres familias (14 personas) evacuadas por daños en sus viviendas ubicadas en el sector Ricardo Paredes se les alquilará una casa, pero, por lo pronto, continuarán en los albergues en la escuela Kiwanis. Aclaró que a los afectados, meses atrás ya se les había advertido del peligro y no quisieron salir de sus viviendas.

Otro problema en esta ciudad es la falta de agua. En la empresa de Agua Potable El Ceibal indicaron que se paralizó el bombeo debido a la turbiedad del líquido que se capta de los ríos y que llegó a 10 mil (NTU), cuando lo máximo ha sido 4 mil NTU. “En las próximas horas se prevé restablecer la entrega de forma paulatina”, manifestó un empleado de la entidad.

En la provincia de Esmeraldas, la zona más afectada fue la parroquia Tachina, donde unas 40 familias de los barrios Poza Honda y 21 de Noviembre sufrieron inundaciones en sus viviendas por las lluvias de ayer.

La casa de Yomaira Cancio quedó bajo 30 centímetros de agua. Sus vecinos la ayudaron a evacuar parte de sus pertenencias donde amigos.

Mientras, Santa Barrios deambulaba con sus cuatro hijos en el barrio 21 de Noviembre, pues su casa debió ser desbaratada antes de que se cayera. “No tengo dónde ir”, contó. En este sector fueron ocho las viviendas anegadas debido a trabajos de remoción de tierra. “Están remodelando la pista de aterrizaje del aeropuerto, toda el agua ahora se viene hacia nosotros y por eso nos inundamos”, anotó María Vásquez, afectada.

Temor por deslizamientos

En el cantón Piñas, provincia de El Oro, las lluvias siguen causando serios estragos. Ayer se informó que los deslizamientos de tierra amenazan con destruir las viviendas de 65 familias que habitan en la ciudadela La Merced. Se notificaron, además, afectaciones en la vialidad del cantón Zaruma, declarada en emergencia por varios deslaves que se han registrado en este sector.

Fuente: El Universo | Elproductor.com




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